Las palas de cabeza de lágrima son la forma más común en las pistas de club de todo el mundo, y con razón. La geometría sitúa el punto dulce entre la zona media del marco y el tercio superior, dando a los jugadores una zona de golpeo que conviene a toda la gama de golpes: voleas de red, drives, intercambios de media pista e incluso juego por arriba cuando es necesario. A diferencia de las cabezas de diamante, las lágrimas toleran el contacto ligeramente descentrado. A diferencia de los marcos redondos, generan suficiente altura para el juego de ataque. Los mejores marcos de lágrima puntúan por encima de 76 tanto en potencia como en control en las pruebas PRR, un perfil equilibrado que conviene a jugadores intermedios y todoterreno que no quieren sacrificar ninguna de las dos dimensiones del juego.
Análisis PRR
#1 palas de 2026
Power
88
Control
84
Maneuverability
76

















